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lunes, 6 de febrero de 2012

Mediterránea III

El visto bueno de tu corazón pegado a mi membrana
es una hecatombe rosa y dulce
como tu piel
tus labios
tibios.
Mis tercas manos en tu vientre
nos estorban los ropajes
tu aura
mi sombra
los viejos orgullos .
El delirio franco
de no quererte ver
a ajenos
con una pizca de sombrío
amor.

Amor entre sábanas
con mi sudor entre tu cuello
y el ruido del televisor
el techo
mi cama
tus manos
tus muslos contra los míos
lo dulce de tus labios.

Me meces en tu pecho
me alborotas mi cabello
me soplas de la frente
la sal del sudor
me abrazas
la tierna voz ronca
la lengua en el lóbulo
un te amo susurrado.

Contigo quiero vivir.

viernes, 13 de enero de 2012

Helena y Paris

Tú y yo tenemos un corazón en común, la dicha de nosotros es vernos siempre juntos en sombra y reflejo, en prosa y verso. Tus besos son mi conjuro contra la mala jornada, tus caricias son hecatombes en la monotonía y tu piel es siembre bienvenida a mi sangre etílica. Con el vino te ves más bella, he dicho, con los placeres de artista lo musa que vive en ti brilla y no deja de hacerlo. Tu cabello es nube en el azul de mis óleos, tus ojos imposibles son una flor en invierno y bienvenida seas, amor de mi vida. Bienvenida a mi vida, amor. Amor histórico, amor de cuento y amor de fantasía, que si bien estás conmigo todos los días, nuestro cariño es de película...

Helena y Paris, bienaventurados amadores al calor del fuego de un beso, a la luz azulgrana del cielo moribundo, al aire que soplan tus rojos labios cuando mi sudor se asoma. Bien merecido lo tenemos, bien castigados somos, tener amor cuando pedíamos no complicaciones. Fuimos castigados con el Cupido entre nosotros, con las mariposas entre vientes y con el sexo siempre rosa cuando queremos lujuria entre dos.


Así nacimos, buscándonos. Tú 15 años y yo 18, de búsqueda nos cohibimos hasta llegar al día en que lo inevitable se vuelve universal.
Helena y París, dos mundos y sus lunas.

miércoles, 11 de enero de 2012

Mediterránea II

Caminando sobre Tamaulipas con el cigarro Camel que me prendiste atrás, tus zapatos resuenan al unisono de mis pasos en la acera. Vamos a llegar tarde, ¡qué importa! después de hoy no habrá retraso que me angustie más que no sea el tuyo.
Los árboles se asoman y honran la presencia, una Helena que no es de Troya viene de mi brazo colgada y sí, sigue siendo la más hermosa; mi novia. Quizá sea la tardanza, quizá no. Trattoria Lombardi se divisa a lo lejos y me alegro, total: la sorpresa es de tu cumpleaños. Realzas mi alma con tu sonrisa al tiempo que doy mi Antonio Valencia como reservación y caminamos a la mesa más alejada. Una barra de 15 nichos llena de botellas y a contra luces nos saludan junto con la escultura de la armonía con sus 3 musas. Llega una más.

Se sienta a mi derecha, toma la servilleta y la sacude a sus piernas. Nos dan otra bienvenida, ahora se trata de nuestro chet en turno. Bla bla bla bla, a mí que me importa su focaccia a las hierbas, o el vino de la casa, o su bomba de chocolate. Yo te quiero ver, amor. Amor de ojos imposibles y olor a amanecer descalzo, yo quiero verte con tu cuello desnudo que pide, sutil, el beso húmedo de mis labios rojos. Tengo que esperar, hay que comer. Después de todo es tu sorpresa, ¿verdad que te gustó? ¿verdad que soy un buen novio?
¿Verdad que sí eres el amor de mi vida?

Focaccia a medias, lasagna lombardi, ravioles, vino de la casa. Hablas y no te escucho, misteriosamente sólo entiendo las 4 letras del amor que forma tu boca-corazón. La luz mitiga la noche, la noche la mitigas tú. Esa misma luz cálida, amorosa, romántica, tierna y taciturna que nace de la llama a tu derecha nos viene bien. El tiempo se congela, se calienta mejor dicho.
Tomas la copa con tu mano fina y blanca, la empinas contra tu rostro aterciopelado y no es que vea tus pechos siempre, pero tu piel es durazno a éstas alturas y es inevitable. Me ves, sonríes. Eres el amor de mi vida, sonríes.
Quizá éste tipo de cenas sean las que nos gustan a ambos, quizá sólo sea porque hoy te ves más hermosa que nunca y yo más joven que siempre. Quizá no.

Pasaremos juntos la eternidad, usted y mi yo grabados en las 7:35 del 26 de noviembre mientras mi delirio transcribe a futuro un matrimonio entre el mejor artista de la ciudad de México y la mujer más hermosa del infinito ¿me perdonas? a veces no te entiendo, a veces te celo porque ves mucho a la luna, a veces llego ebrio de la nada y siempre me acobijas. Así es el amor, quizá yo podría perdonarte todo, una infidelidad por ejemplo. Pero no lo harás. Eres perfecta y tu oficio requiere tiempo completo en pos de. Mi tierna niña, no sabes lo que te espera conmigo. Una rica vida rica, dos perros quizá. Un mono. Nuestra casita que resulta ser la mejor adornada de Coyoacán, mi estudio lleno de pinturas tuyas y otras más de putas que sólo nacieron para la imagen y no para más. El cuarto nuestro, quizá el de nuestros hijos. Las muchas plantas y el árbol de granada, el limón, el de durazno. Nuestro pasto siempre verde aunque sea invierno y yo te haga el té que tanto te gusta cuando estás enferma. El sexo tuyo contra el mío, nuestro sexo diurno que toma vino Carmeniere y uvas moradas sin huesito. Tu tan cuerpo y yo tan delito, tu tan escritora y yo tan letras. Bienvenida, amor de mi vida. Bienvenida a la vida, mi amor.

Bajas la copa, muerdes tu labio, tomas mi mano. Te beso. Después de tanto sigues siendo el amor de mi vida sin siquiera vivir esa utopía que no tiene nada de sobria. ¿Te sigue gustando tu cumpleaños?

Chocolate, helado, frutas y mousse a medias.

Nos despedimos del lugar, ahora sí, dispuestos a hacer realidad mi delirio.

Feliz cumpleaños.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Tu cuerpo lo dibujé yo

Lo primero que miro son tus ojos, la sombra de éstos al cerrarse: la luz de ellos al mirarme. Sigo caminando la mirada por tus pestañas negras y grandes, tus cejas al unisono de la estética por excelencia y el mechón de cabello de color tostado que cae sobre tu frente. Tus rizos son un hermoso pasatiempo sedoso en que siempre me pierdo. Miro las comisuras de tus labios al sonreír, lo carmesí de unos labios que bien conozco y la centella blanca que los persigue... tu sonrisa. Corro a tocarte la curva que precede a tu rostro, le dicen cuello pero para mí es arte.

Tu arte que se alza entre dos hombros uniformes y suaves, tu arte esbelto que clama mis yemas y el vaivén de mis muñecas sobre el mismo. Le sigue tu garganta siempre trémula con te amos encerrados y los pechos aferrados a tu corazón, los pechos blancos de piel y rosas de pena por mis ojos al acecho con sus pezones delicados como nichos que pisan mis labios tímidos. Después hay una delgada línea entre ellos que baja,vertical, hasta tu vientre, pasa por la firmeza de músculos y carne abrazada que seducen y provocan a cualquiera. Tu ombligo que sale a la vista e invita mis caricias, mis caricias que te dan la vuelta y encuentran la misma línea vertical que ahora, se alza sobre tu espalda hasta tu nuca. Mis caricias que bajan sin aviso hasta los hoyos de Venus a la silueta de Afrodita que te adjudico. Mis dedos caminan, tropiezan.

Mis dedos tercos que buscan ahora tus muslos tibios y carnosos partiendo tus piernas en dos secciones hasta tus dedos que juegan con los míos desnudos.

Todo eso miro y veo cuando me besas con los ojos cerrados y los míos, tramposos, se abren y exploran tu cuerpo. Tu cuerpo a deseo de Da Vinci, de lo erótico de Dalí, de la perfección que no cantaba Miguel Ángel. Esa silueta larga, ese arte que sostienen tus ideas y ojos imposibles, los pechos pequeños y aferrados; las caderas a altura de tus hombros dibujando curvas entre tanto y tanto.

Tu cuerpo fue dibujado por uno como yo.

martes, 13 de diciembre de 2011

Lo que me gusta de ti.

Lo que me gusta de ti son tus ojos trémulos,
ávidos de vida, ansiosos de mí;
el corazón caliente que abraza mi cuerpo
y las entrañas que lo tientan.

Lo que me gusta de ti
es el amor en sonetos
y el otoño que lo adopta:
la siempre mirada tibia
y borrosa
de tus ojos de ámbar.

Me gusta tu cuerpo a sombras,
la línea oblicua de tu espalda
y los hoyitos de venus
amoldado a mis caricias.

Tu cuello, que se alza sobre
la silueta esbelta de mi
lienzo favorito.

Me gusta mi saliva que apenas se divisa
en tus labios carmesí
y también el olor jazmín
de tu cabello de cien mieles.

Me gusta como amansas
mis delirios, la delgada línea
del sueño y el deseo.

Pero sobre todo
me gusta el yo...
contigo.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Mediterránea.

Blanca piel descubierta del pecho al cuello con tentativas de su cabello rizado
-jugando a claro oscuro-
con esa sonrisa que se colma de vida y la envuelven rosas, los labios
en que me vi nacer de nuevo.
Las manos suyas en que se marcan azules las venas que encaminan
la sangre tibia a su corazón caliente y se asoma
por ojos de ambar y miel deseosos
de amor.

Mediterránea; la mujer por excelencia de carisma.
La que nace amando y siempre se deja amar por
minúsculos placeres: El amor con ella siempre
se escribe y habla en francés.

Su amor es imposible, su amor es subversivo y siempre
inevitable. Embriaga a manera de sonrisas
y con esas mismas sonrisas desembriaga
de la letárgica rutina en que se cae.

Tiene mirada imposible, apacible y deshinibe.
¿Qué serían los sueños sin la fantasía?
Y peor aún, la vida sin la mediterránea que
inspira bohemios al crepúsculo del día.

Besos a vino tinto, con luz menguante del
amor que arde... y también de todo lo que
no es amor.
Con ella la poesía no tiene que rimar, ni
los versos vienen de besos
ni la iniciativa de transcribirla en letras
tendría sentido.

Todos deberían tener una mediteránea, una silueta
que no sea sombra y por supuesto;
un amor que no cumpla promesas
porque
la flor de piel que eriza viene del básico
principio de un hola.


Así es una mediterránea y la mía hoy cumple un año más.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Cartas II

Ojalá sintieras mi corazón caliente en tu piel tímida,
sentir por ejemplo mis nervios necios de ti y por ti;
la siempre eterna duda de que lo perfecto es fugaz
y a ti te quiero para más de una vida.

Te quiero para mí, para mis desdenes amorosos
y los gélidos segundos en que me pregunto
¿qué harías en este momento sin que yo esté?
Tus ojos son mi conjuro, un lenguaje del que sólo
nosotros nos entendemos.

Pero hablemos del ojalá, del quisiera yo, del deseo que
en una hecatombe rosa y de agua miel tus muslos
fuesen míos y los abrazos milagrosos que regalas
se limitaran a mis oblicuos. Pero no, pero no...

El mundo en que vivimos está hecho para ser compartido,
tus labios a labios míos podrían ser exclusivos
pero tus besos a mejillas ajenas tal vez no tanto.
Los dos elegimos una carrera que involucra extraños,
yo soy artista y tú eres musa.

Contigo las orbes se caen mansas de tu cuerpo,
lascivas y burdas de tus ojos. Contigo la belleza
es otro término, la empatía de tu bondad siembra
esperanza ciega en el amor de muchos.

Conmigo es todo lo contrario, dicen amarme a diestra y
honrar la izquierda quejumbrosa de mi arte naciente.
Mienten, pues soy el negativo de tu luz. La dualidad
sobria del mundo ebrio y el corazón que juega a ser hígado.

Te necesito, te necesito para estar completo.
Para no volarme en mil pedazos
para no morirme sin amar
para no arrancarme éste, mi latir por ti.

Te necesito porque sin ti los brazos se me caen,
las manos dejan de pintar,
los óleos corren y los lienzos se echan
el uno con el otro.

ERES MI TEMPLANZA, ¿NO LO VES?
Mi punto neutro, el orgasmo de la vida al
sentirse enamorado.

Contigo podría morir, pero por ahora me conformo con
VIVIR CONTIGO...

domingo, 6 de noviembre de 2011

Cartas I

Todo lo que puedo hacer en tus labios, es besarte.
Entenderme un "Yo" subversivo y tangible para ti, cambiar
del negro al blanco para dibujarte una sonrisa de mejilla a mejilla.
PRENDERME FUEGO en el cabello para oírte en risas.

Y no es suficiente...
Contigo las horas son suspiros armoniosos, miradas contiguas,
cariños inéditos. La comida sabe mejor, la película no importa, la
música es nuestra. Mi Andrea.

-¿Me abrazas?-

Tu boca me cimbra escalofríos de orden dulce en el cuello, tu cuello
socorre a mis dedos y los deja pasar como el viento que ya juega
con ese cabello rizado que tanto amo tuyo.
Tuyos, mis dedos, los que crean historias en bidimensiones. Tuyas mis
manos que sólo te buscar por debajo de las sábanas invisibles en que
nos acurrucamos cuando fingimos frío.

El amor contigo es fácil y perfecto, como intentar describir a Dios.
El cielo siempre nos juega de telón, cuando se abre es cerúleo, cuando
nos despide ya es ultramar. Las estrellas, timidas, tintinean a mi espalda;
me empujan a ti, me tiñen de sueños para ti.

Para ti. Soy para ti. ESCÚCHAME.
Sincroniza el vaivén de tus latidos, clava tus ojos, suelta las mariposas
del estómago, anima las mías, bésame el corazón, abraza mi alma.


Con todo cariño, el amor de tu vida. Viore

martes, 18 de octubre de 2011

Atrás de ti

Divisome en el reflejo del monitor, con tus manos escondidas de las mías, con tu cuello alzándose sobre mi ojos; al centro. Miro tus ojos, los imagino, caminando de entre letras y espacios. Con los colores que sólo pueden ser del amor y ese otro algo más que nos corresponde a ambos. Gracias, puedo decirte. Por estar ahora mismo conmigo, por besarme sin sentirme cerca, por dormir conmigo sin mí, por tener la razón adecuada para nunca irnos el uno del otro.
Te amo y es lo que tengo que decirte, te amo y eso será hasta que tú lo decidas. Yo, en cambio, he decidido alzarte en un pedestal para que ni yo pueda tocarte. Alzarte por encima de la plebe, hacerte inmortal, besarte con cuidado y pintarte sin miramientos. Escribirte.
Sobre todo lo último, hacer cartas sobre cada uno de los vellos que se me erizan al abrazarte o sentir cerca tus labios en mi cuello. No sabes nada.

No sabes lo que es ver tus ojos, cuando la luz entra en ellos y es más tenue que la misma luz que emanas. Cuando haces contraste de tus olvidas con esa delineador negro, cuando tus mejillas se sonrojan y presumes sonrisas. Amo tus sonrisas. Amo escribir sin leer lo anterior, sin saber si está bien o mal... o maso menos. Amo que lo leas, amo cuando me dices gracias y brincas de la silla ...

Todo para decirme gracias y un te amo, al que está atrás de ti.

Ámbar

Para usted que lee esto, bienvenida sea a mi sótano elitista. Bienaventurada usted que se adueña de dos olas que dicen sístole y díastole; admirada por mi palpitar lo único que puedo hacer es abrazarla con ésta, mi sangre tibia.
Amor de dos, de uno. Amor nuestro, amor enclaustrado en suspiros por la tarde con sus rayos oblicuos sobre tu piel de flor. Amor de las cinco y la una de la tarde, cariño por ese beso con que nos saludamos y también el mismo que se multiplica por todas las palabras a la despedida.
Para usted que lee esto, después de darle la bienvenida a mi vida le daremos la despedida a lo caótico de mis noches, cuando no duermo y también a los sueños; porque no hay peor espera que la de los desvelos con los ojos cerrados.
Ojos y miradas de usted, de usted los ojos de ámbar clavados en los míos miel. Ciegueme, no me deje ver que esto es amor. Que el amor es tan infantil... Sienta mis manos frías en su cuello tibio, apriéteme con sus muslos y juntemos en un abrazo los corazones. Ame con sutileza mi respirar agitado sobre su oído, juegue con mi cabello ávido de sus muñecas y con un beso en mi frente exhale el tiempo de mi cuerpo sobre el suyo. Para usted que lee, entiéndase como el amor de mi vida. Para usted, le escribo pedacitos de mí envueltos en sinalefas informales, en nerudalibrismo sin motivo ajeno... todo es un gusto dedicado a sus labios y persona.

No quiero parecer pretencioso cuando pido sus escritos en la noche, cuando le susurro "Abréceme" o cuando pido más tiempo para contemplar la silueta que ya me grabé junto a mi almohada. Es sólo que usted y yo tenemos un secreto a voces, un pacto sublime que no hace caso de tiempo ni eternidades cortas. Tenemos una vida juntos, la fusión del yo divino que tanto me alzo con el suyo que se ha venido colmando de virtudes. Usted es mi complemento, la dualidad del tiempo en que vivimos, del vaivén de rostros muy ajenos y también propios, de rutinas que agobian y también placeres fugaces que nos ciegan. Es mi complemento, mi alma no gemela, mi corazón paralelo, mi sangre en otro cuerpo. Con usted la sintonía de mis latidos se sincroniza, mi voz es un eco que regresa con las palabras que caminan en tus labios rojos.

Usted que está leyendo, haga de su saber que estoy enamorado. Enamorado de usted y sus caprichos que calla, de sus enojos sin razón y de los celos que me encarga a primera de cambio. Encariñado por tus desvelos compartidos, por tu vida que aún no me compartes.
Pero sobre todo enamorado por la vida que ya nos escribiste.


Te amo, tú.

domingo, 2 de octubre de 2011

Para la que sueña y sucede.

Son sonrisas las que sueñas y acontecen,ver por ejemplo
esos labios que pensabas ajenos en tu corazón que ahora es nuestro.
Mi sonrisa en tu alma
y mejor,
tus sueños en mi cama.

Ay amor, amor mediterráneo
de ojos oliva
y voz acuamarina.
Pelo de Afrodita
y carisma de Helena...

¿Qué has hecho?
Que sólo en amor
-y luces-
te encuentro.

¿Qué decimos?
que sólo amor
estoy contigo.

¿Por qué amor?
De pasión hay un paso
para el color.

Mis pinturas ya huelen a ti
y las canciones que me prohibía
son ahora himnos a la alegría.

Las letras son imágenes del suspiro
para la que sueña y sucede,
pero siempre sin dejarme.

Ay amor, ¿qué dices?
¿Qué me amas?
Yo te amo y es eterno.



Este es tu sueño
y ahora...
es nuestro.

lunes, 15 de agosto de 2011

La verdadera soledad

-Uno sólo muere cuando se siente solo-

Mi soledad había estado transcrita en días sin Sharon, en noches de tragos vacíos y en tardes de pasos por cualquier parque aledaño y sus rostros ajenos. Mi soledad había hablado lo que callaban mis historias de desamor y gritaba el silencio de mi boca en los encuentros con ella, mi soledad siempre fue idiota.
Ni los parques de nostalgia, ni el paredón donde me careaba con el espejo en las mañanas, ni la indiferencia de mi amada que no ama, ni los gatos de la noche en que bebía sin mi autoestima fueron la mitad de lo que ahora es mi verdadera soledad: la muerte de mis óleos.
Ayer fue el peor día de mi vida, día en que murió viore dentro de mí. Murió el genio irreverente, el seguro de sí mismo, el profeta que no fallaba y el único que amaba. Acaban de morir mis óleos y acrílicos, los pinceles con que pintaba, los gises pastel, la tinta, el lápiz, el graffito... hasta mis ojos para reconocer.
No sé que haré, la verdadera soledad no tiene nombre. No sé que haré cuando vea mi firma divagando en uno de tantos trabajos que hice, no sé que haré cuando escuche la palabra arte y me sienta desolado, con la ausencia de mi pupitre en esa escuela o peor aún: con la asistencia del desaparecido Viore que maté cuando fracasó.
Todos alguna vez sintieron un nudo en la garganta, ¿ pero alguien alguna vez sintió un nudo en el corazón? O peor....

¿La verdadera soledad?

lunes, 25 de julio de 2011

Asunción de adioses

El fango me come hasta los tobillos y pesados los pasos son para llegar a ti, el fango tiene nombre y rostro, tiene vestigios y etiquetas de que es de ti, tu novio. Me importa un bledo caminar con la espalda encorvada o el corazón hinchado, con mis ojos clavados en el cielo mientras por debajo piso mierda. Esta carta no entregada, ni re leída, ni verificada en función de gramática es mero placer como escupir cuando la saliva es amarga, cuando el tabaco se acaba y cuando la resaca aparece con sangre sobre las mañanas. Sé que no lo leerás y no lo haré bonito, sé que quien lo lea no le importará y no será más que un buen texto, la tragedia siempre es atractiva. ¿Por qué importarme tanto la asunción del adiós? La carencia de amor y la nula sonrisa siempre tangente de mí por mí. Para complicarme hicieron falta diecisiete meses y muchos tragos, sonrisas desterradas a mentiras y viceversa, hicieron falta mujeres vacías y la clásica encaprichada de tu persona y egoísmo.
¿Sería egocéntrico pensar en ti como la sublevación de mi debilidad? ¿Pensar en el amor como reto y aunar el reto a mi ego? Doy pasos a ti todavía, con el fango en mis rodillas y el nudo en la garganta, con los costales que llevo a cuestas de recuerdos e intentos de promesas, camino y no sé porque lo hago. Tú corres y yo no creo alcanzarte, mi vicio por la ciudad y lo repentino para ti es malo. Mis consecuentes iras autodestructivas te parecen tontas y es cierto, lo son. ¿Podrías curarme? ¿Podrías sentir mi latir en tu pecho? ¿Podrías callarte y escuchar como lloro? ¿Podrías limpiarme los ojos sin tener miedo a que se corra tu rimel? ¿Podrías buscarme cuando no me necesitas? ¿Podrías?

Asunción de adioses, asumir la inevitable desdicha que, taciturna, te corroe de adentro hasta afuera, quema el flor de piel, las lágrimas serán ácido y los susurros serán llanto... bajo las sábanas. Asunción de adioses para ser tú mismo, el desgraciado. Asunción de adioses para ser menos trágico, menos romanticista, menos idiota y marica. Asunción de adioses para no escuchar piano, para no ver por la ventana, para no esperar una llamada, para no escribir desesperado al teclado o enfrentarse a esa foto tan odiosa como lo es la infidelidad de la llamada el amor de tu vida. Asunción de adioses para gritar en silencio y cerrar la puerta, para salir corriendo azotando coincidencias, mentando madres a ciudadanos monótonos, aventando pintura y ensuciándote de ella. Que importa si cae en tus ojos, asunción de adioses. Qué importa si arruinas tu suéter blanco con el labial de una cualquiera, todo irá destinado a la asunción de adioses....

Todo es una asunción de adioses, mi amor.

Carta no entregada, ni escrita, ni pensada.... ni sentida.

Te amo.
No veo otras palabras taciturnas, sorpresivas o inevitables de empezar a escribirte una carta que no te entregaré, ni leerás, no pensarás, ni sentirás ni recitaré. Seguiré con la botella en mano para empinarla de parrafo en parrafo sólo para saciar la sed que tanto me corroe por dentro, para llenar la saliva que idiota, derramé a tus besos. Puedo ser cursi aquí y no arrepentirme, puedo decir verdades y gritar a los 5 vientos (incluyendo el tuyo) que te amo y así será por siempre. Puedo gritar también que me gustan todas, me ilusionan todas y me tiro a todas. Es la vida de bohemio la que me echo en cara a diario sólo para gustarme más en el careo que se tiene con el espejo los lunes por la mañana. No lo leerás, que tragedia! Que importa, a ti nada te importa. Después de tu novio habrás vivido todo lo que no viviste conmigo y es crudo, pero real, decir que ya no lo querrás hacer más.
Te amo, ya no tengo nada más que escribir.

Vete a la mierda, así se acaba

La ciudad, sus monstruos y tu recuerdo

No sabía si escribir una carta, una reseña, un trágico monólogo con alientos románticos, un poema desesperado o ésto. ¿Qué es esto? No me complicaré, siguiendo lo que siento y veo, teclearé sin miramientos.
La ciudad es una jungla, espesa de edificios que se alzan sobre el cielo y parece le tocan los talones a Jesús o Dios o quien quiera que esté allá arriba repartiendo nubes, dichas, sueños. La ciudad es una tangente para que yo escape, es mi otro yo que se exhibe gris, que se plancha sobre el pavimento llorado a gotas de lluvias que huelen a agosto y no saben si quedarse o darle paso a los arcoiris. Las personas te miran, buscas amor en ajenos y remas contra la corriente de pasos pequeños en el metro, de pasos milimétricos que susurran rutina y abstinencia a pensar. Qué importa si ya no pienso en ti, o si pienso en ti no pensando, o si pienso en ti compartiendo mis transcursos diarios de polo a polo por la enredada liana de mancha plebeya, que importa si tengo que fumar un cigarrillo y te piense 5 minutos o 3 o 2... o dos fumadas y una pisada sobre el cigarro todavía prendido, a tres cuartos. ¿Estornudarás cual mito urbano mientras te hablo sobre la ventanilla del fondo del bus? Quizá te contraiga y encuentre en otros rostros que no son los tuyos, en otros ojos que no son de luna, en otras vergüenzas que están vestidas con las personas que no eres tú pero es preciso recordar.
¿Cómo escribir ésto? Ya son las 3 de la mañana y parece un diario de alcohólico bohemio, pero no te dejes engañar: es peor.
Me voy a dormir pensando en mi rutina, en que tengo que nadar por tus aguas y rocíos de rutina, en que te pensaré mientras tomo de la mano el pasamanos del metro o mientras me duermo al hombro de un desconocido quisquilloso que me despierta. Te pensaré mientras veo a mi novia y tus besos me sepan a ti, mientras le mienta y me mienta.... para escribir algo bueno.


La ciudad, sus monstruos y tu recuerdo. Que mierda de rutina.

sábado, 9 de abril de 2011

Megalomaniaco

No soy un pájaro que canta por las mañanas
ni uno de tantos árboles que bailan con el viento,
no soy marica
ni soy pintor.
Soy artista con sueños que nacen de la tierra
y raíces que llegan del cielo.
La vanidad está enclaustrada,
lejos de toda mierda superflua
la vanidad es el amor a mi
a mis trazos
palabras y romances.

La vanidad no es lo único.
Mis ojos gritan luna
y mis labios callan rutina
Sé que estoy solo
y es un camino empedrado
de personas
que es necesario apartar a
puntapiés

y otras bengalas
que son ánimas paralelas,
amigos y amigas de corazón
abierto
y almas bienaventuradas.

Claro, mi estrella
todavía no llega
o quizá es un montón de tierra
que escarbase es necesario
para encontrar
ese otro pedazo de mí
que perdí cuando caí
a los lares mortales
de la Tierra.

El pincel,la letra y las
pasiones
son mis acordes cotidianos
la luz mía
es megalomaníaca
cuando de pronto
los otros tenues,
se quedan al borde de camino

No soy un marica,
ni un hombre más.
Que miseria
que tragedia ser tú mismo,
sin brillar.

lunes, 4 de abril de 2011

Al regreso de alguien

¿Quién no se ha despedido para siempre?
Todos

Los días sin ti se me habían volcado encima
como dos montañas sin faldas
o un corazón sin compañía.
Es difícil deshacerse de los
recuerdos
cuando ya se han
tatuado
y la herida no cierra.

Nunca intenté quitarte
pero era inevitable,
los dolores pos morti
al atardecer rascaban
mi orgullo
y como una hoja de papel
lo arrugaba,
para ya no darle más forma.

Aún así no pude
y los taciturnos tintineos
de tu nombre
pronto
se hicieron una letanía
de la que ya no me despego.

Todo eso es lo que pasa
al regreso de alguien.


¿Quién no se ha despedido para siempre?
Todos
...y aún así se tiene una esperanza.

martes, 29 de marzo de 2011

Por todos.

La esperanza ha muerto y mi último hálito es el arte.
Sé que Katia está ahi, pero no quiero verla
son sus vestidos, teatro y sonrisa.
Yo, al menos, escribiré porque la noche está
etílica;
colmada de pasiones.

La extraño, la quiero.
Son mis dos sentires
a dos mujeres
a dos mundos que giran
sin sentido y sin querer me chocan,
con su universo...

El día no tiene verdades
y las rutinas se aglomeran
queriendo intimidarme.
No sé yo que tenga de cierto,
el que yo, trágico
sea
por
defecto.
El que mis días se partan en dos
y los dos sean mi
sombra
y
yo.


El claro de luna resuena
como todas mis parcelas
con lágrimas
recuerdos
y otras condenas.


Por todos,
mis letras de nuevo
se asoman..
tristes,
inherentes a la razón
y siempre, con el orgullo
arriba
y abajo
el corazón.

domingo, 27 de febrero de 2011

La distancia











Hablo de esa ausencia misma
del cariño
o los tiempos donde
nos compartimos;
del vaivén de sonrisas
en el parque
o cinema.
De pasearnos en
cariños los
domingos por la tarde.
Y mirarte
y sonreír
y saber que
la distancia no
tiene cabida en
nuestras complicidades.

Pero es cierto,
hay distancia
y no veo tus sonrisas
al crepúsculo
ni paseamos por los
parques de nuestros
sueños
ni vivimos historias
en los cinemas
o paseo mis caricias
por las tardes
de domingos.

Tonta, tonta distancia;
enrollaste mi sentir en dudas,
le escupiste rutina y después,
sabiendo que me dolía,
lo dejaste a mi suerte;
que no es mucha.

viernes, 25 de febrero de 2011

Cuando amanezca










El mundo da vueltas
cuando la lluvia toca el
piano del asfalto
y mis dedos,
las teclas
y mis manos...
las letras.

Copas
tragos
y otras meriendas
de fin de noche
son el preludio
a mis nervios
al amanecer.
Se asoman la
intriga
la dicha
y los acordes cotidianos
donde descansan
las siempre
malaventuradas
rutinas.

Cuando amanezca habré
soñado
y rehecho mis dulces
siluetas
y desdichados amores
a distancia.
Katia me encontrará
al rocío del amanecer
y recogerá
sueños que tiro
desde mis sábanas.

Mi vida será la misma
dicha
cuando el sol brille
y desde el cielo
amanezca.