Divisome en el reflejo del monitor, con tus manos escondidas de las mías, con tu cuello alzándose sobre mi ojos; al centro. Miro tus ojos, los imagino, caminando de entre letras y espacios. Con los colores que sólo pueden ser del amor y ese otro algo más que nos corresponde a ambos. Gracias, puedo decirte. Por estar ahora mismo conmigo, por besarme sin sentirme cerca, por dormir conmigo sin mí, por tener la razón adecuada para nunca irnos el uno del otro.
Te amo y es lo que tengo que decirte, te amo y eso será hasta que tú lo decidas. Yo, en cambio, he decidido alzarte en un pedestal para que ni yo pueda tocarte. Alzarte por encima de la plebe, hacerte inmortal, besarte con cuidado y pintarte sin miramientos. Escribirte.
Sobre todo lo último, hacer cartas sobre cada uno de los vellos que se me erizan al abrazarte o sentir cerca tus labios en mi cuello. No sabes nada.
No sabes lo que es ver tus ojos, cuando la luz entra en ellos y es más tenue que la misma luz que emanas. Cuando haces contraste de tus olvidas con esa delineador negro, cuando tus mejillas se sonrojan y presumes sonrisas. Amo tus sonrisas. Amo escribir sin leer lo anterior, sin saber si está bien o mal... o maso menos. Amo que lo leas, amo cuando me dices gracias y brincas de la silla ...
Todo para decirme gracias y un te amo, al que está atrás de ti.
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