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domingo, 21 de noviembre de 2010

Monotonía

Recuerdo los días previos a conocer a Sharon. El ocio con que me iba sobrellevando era devastador, contaba las horas para ir a dormir y no para soñar. Parece que de nuevo caí en ese lúgubre destierro pos enamoramiento, pues ya la luz de sol parece la mierda más común que podría haber.
Camino a casa, iba contemplando el claro de luna que me seguía a lo lejos y sólo recordaba que no soy ni un poquito dichoso a lo que fui cuándo compartía esa misma luna entera de luz con Sharon. Dormí.
Desperté y el viento ya hacía de las suyas, corrí a la puerta de mi casa y me tumbé en éste sillón sólo decidido a teclear mis carencias.
"Cómo la extraño. Dios había sido mi más importante carencia, pero a ella la necesito más que a Dios" recordaba no recordar y ya se habrán dado cuenta no dejo de pronunciarlo en mi más recóndita palpitación de recuerdos. Hace ya una semana que dejé de verla, que me detuve en retrospectiva a llorar de coraje y no de tristeza, hace apenas una semana que dejé mi droga y parece ya ha sido un año entero. No veo las cosas con el mismo matiz, mi sonrisa es a destiempo, los breves hálitos de felicidad que tengo son mordaces resacas de ayeres que compartí con ella y duele saber esto, pues supuestamente había puesto en frente de mi corazón y miradas a Ann. Supuestamente ella debía suplir los errores del destino, debía sencillamente hacerme feliz y no es así.
Caí en la monotonía de antes de enamorarme, esos tiempos en dónde la luz del sól parece ser la mierda más común que puede haber y la vida parece sólo un trámite después de haberme despedido de ella.

Creo que quebraré en cualquier momento, no debo, pero creo lo haré.
Es ella la que me falta y lo sé, quisiera no saberlo.
Quisiera estar en esos tiempos áridos, dónde la mierda más común resulta ser tu mayor posesión.

Pero no.

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