Siempre me acompañas
en mis alegrías y soliloquios
en despojadas noches de
nostalgia y a veces tragedia inducida.
Contigo se amansan mis fuegos
mi sangre olea instintivamente
mis poros se abren
mis pupilas se dilatan
mi cuerpo descansa de rutinarias
melodías que escucho hasta el cansancio.
Las letras contigo nacen
mi pintura se asoma y los pinceles
caminan de tu mano.
Porque contigo estoy en todos mis
sentidos y otros que
me invento
sólo para entenderte un poco más.
Sé que me esperas
sé que me quieres
sé que pronto compartiremos manos
y la inevitable pericia,
de ser feliz frente a tus,
generalmente,
ochenta y ocho teclas.
No sé si me entiendas,
yo por ti daría la vida
y otros pasatiempos.
Pero espera,
somos dos.
Es ella y yo por tus tiempos,
la fina desatención al ruido
sin sentido y ese grave matiz
de ironía que tienes.
Voy a compartirte, lo sé
de cierto.
Con mi mujer, que también
te ama a notas.
Gracias, quise decir.
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