Si las estrellas hablaran seguramente
me tendrían enclaustrado en el cielo,
me interrogarían por ella
me quitarían el sueño
me besarían e intentarían quedarse
con mi corazón,
lo que no saben
es que no lo tengo.
Ni se los daría...
Lo envolví en sonrisas,
le puse ilusiones alrededor,
quité nostalgías
y en un beso lo regalé.
Tratarían de buscarla
y sonreírle como yo.
La besaría hasta que el sol
se apareciera, pero sé
que besos más dulce no hay
como los de los jueves.
Empiezo a creer que mis detalles
son desdichas tiernas,
la desatención a esos ojos que
siempre me miraron
y jamás quise buscarlos
de entre los rostros ajenos
que pertenecen a la indiferencia.
Mis pequeños detalles son el palpitar
de mi confianza,
los nocturnos que se asoman
queriendo encontrarla,
su sonrisa.
¿Qué daría yo por una sonrisa de ella?
Un beso en la frente,
sus manos,
sus ojos,
su cabello.
Su voz que empieza por mi oido
y termina en mi alma...
Creo que empiezo a delirar por ella.
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