Una noche será la despedida
quizá del místico número nueve
o sus bienaventurados derivados
del cinco o veinte.
A lo mejor te recuerda algo
un anillo
12 flores rosas
una paleta de sandía
o algo más serio
más acá,
como le decíamos.
Mi corazón entero
y con ello mis promesas
mis llantos en la madrugada
el tecleo diario para
celebrar tu imagen
y todos esos sabores que
tengo de ti.
Sí, mi niña roja
hoy te escribo a ti.
No con ánimo de
lúgubres despedidas
o taciturnos hasta luego´s.
Te escribo con la tinta de mi
llanto en interrogativa
de ese signo que se cimbra
sobre mis hombros
y pesa
pesa mucho.
Déjame llorar.
He escuchado que mis lagrimas
son perlas
y con ellas podría hacerte un
collar
de bienvenida
en ese algún día
que juntos palpamos
con nuestros dedos aquella
noche de Da Vinci.
Podríamos jugar también
a Bellas Artes,
quizá intercambiando perlas
por sonrisas al atardecer
o ráfagas de viento
para peinar tu
carisma.
Espera, mi niña roja.
Vendré por ti
algún día 19.
No hay comentarios:
Publicar un comentario