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viernes, 26 de noviembre de 2010

Estoy solo

Estoy solo, francamente solo. Bebiendo como nunca, como siempre. Con esas notas musicales que se oyen a lo lejos, con el sonido de las teclas que retumban queriendo consolarme en una noche que tan espesa, me dice que estoy solo.
Estoy solo y a veces quiero evitarlo con paranoias dulces que saben a etílico y sólo terminan dejándome en gélidos terrenos en dónde lo único rescatable que encuentro es una lágrima de vida y no de esperanza. Vaya, ebrio no me gusta escribir, cuándo extraño a Sharon, cuándo lloro debajo de las luces apagadas. Cuando me veo solo y disimulo todos están conmigo, cuándo le digo a alguien te quiero a manera de amados y sólo recibo te quiero´s con sabor a amistad. Duele y duele cómo ayer, hoy y mañana, el hecho de que mis dedos taciturnos escriban lo mundando de un amor no correspondido, es decir de una vida no vivida, sobrellevada. Ya el cielo dice mucho, cuando me cuestiona a la hora de contar estrellas y las mismas celestes sean las que inviten mis lágrimas a salir.
Bebo solo y me pregunto al pasar de la luna en el horizonte pintado de matices oscuros, porqué el ser de mi sonrisa irónica, de mi vaso solo, de mis oidos sordos de palabras dulces, de mis palabras que no salen por miedo a encontrar verdades indiferentes. Ay amor, mi vida. Dios, incauto y exento de mis penas, ¿qué hice? qué entre los lugubres lares del desamor camino y camino con un recelo al cupido jamás antes visto. ¿Qué he hecho, qué estoy solo y llorando a la noche y no a la mujer? Atascado de etílicas vivencias que vienen transcritas a mi corazón que está despojado en mordaces pedacitos.
Estoy solo, francamente solo.
Con la nostalgia de siempre y con las lagrimas de nunca, que saben a la sal de la nostalgia más inspiradora para decir en este escrito ahora:
ESTOY SOLO ....

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